Cipriano Villamonte Miñau nació en Gordexola en 1.879, era hijo de José Villamonte Allende, carbonero de profesión, y Bernabela Miñaur Ubieta. Dada la precaria situación económica familiar Cipriano con 14 años se embarcó como polizón en un barco, escondido dentro de una barrica, y ya en alta mar saltó del barco estando a punto de morir ahogado. Fue recogido por otro barco en el que tuvo que trabajar como pinche de cocina. Desembarcó en México donde llego sin un duro, allí se puso en contacto con un paisano apellidado Otaola que era propietario de una ferretería. Éste le prestó un dinero con el que montó un negocio en el que se servían comidas a los campesinos. Con la llegada de la revolución lo perdió todo pero le sonrió la fortuna al tocarle la lotería. Con el dinero ganado su ya amigo intimo Otaola y él fueron de viaje a Inglaterra y Alemania. En Alemania visitaron una feria industrial donde conocieron la soldadura autógena. Compró la patente y la llevó a México donde montó un pequeño taller, que poco a poco fue aumentando de tamaño y de beneficios.
En 1.927 se casó con Inés Velasco Llano, 13 años más joven que él. Regresaron a España en 1.928 cuando iba a nacer su hijo mayor José (Pepín), posteriormente nació Inés y por último Agustín en esta casa.
Ya en su Gordexola natal invirtió su dinero en distintos negocios, siendo muy generoso con el pueblo.
El proyecto de la casa, fechado en 1.930, es del arquitecto Juan Arancibia Lebario, siendo construida en 1.931.
En 1.940 falleció D. Cipriano y dejó la propiedad a su hijo Pepín que estaba casado con Gregoria Martínez con la que no tuvo descendencia. Después la casa pasó a su hermano Agustín. Hoy en día la casa sigue siendo de la familia.
Información facilitada por su nieta Marina.

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