domingo, 25 de enero de 2015

53.- EL PALACIO - ETXEBARRIA

Como otros muchos jóvenes de la zona Miguel Mª Arrizabalaga Astarloa (Etxebarria 1857) emigró como pastor a Argentina. Era uno de los muchos hijos de Víctor Arrizabalaga Ugalde (1822-1893) y Francisca Astarloa Ortiz. Se casó con Doña María Ortuzar Garate con la que tuvo al menos un hijo, Victorio, que nació el 21 julio 1891 en Rosario (Santa Fe, Argentina). No se sabe cuándo mandó construir esta casa D. Miguel, pero sí que en 1924 su hijo Victorio registró la casa de nueva construcción que le correspondió por derechos de sucesión. Éste estuvo casado con Juana Goyogana y fue alcalde de Etxebarria de 1932 a 1936. Durante su gestión se construyeron el frontón, el probadero y una fuente.
En 1929 la casa es vendida a Dominga Aldazabal Amallobieta casada con Juan Goyogana Totoricabuena. Al fallecer estos la heredaron sus cuatro hijos y en 1945 Juana Goyogana, tras comprar a sus hermanos la parte que les había correspondido, arregló la casa. En 1947 Julian Ibarlucea Guerricabeitia, ya viudo, compró la casa. Este fue un afamado pelotari, apodado Tarzán, que triunfó en América. De él se conoce la anécdota del terrible pelotazo que sufrió en la cabeza durante un partido en La Habana, que casi lo mata y que impresionó al mismo Ernest Hemingway, más por la actitud del pelotari que por el impacto de la pelota. Se casó en un frontón de La Habana con Jesusa Mallukiza Legarra siendo el sacerdote oficiante, Andrés Unzáin, el Cura Rojo de Mundaka. En 1945 nació en la misma ciudad su hijo Julián que profesionalmente siguió los pasos de su padre. Tras enviudar continuó con su carrera y en México se casó con la mejicana Alicia González Gil con la que tuvo cinco hijos. Esta casa la compró para ser utilizada como casa de veraneo. Al fallecer heredan la casa en 1998 sus 6 hijos, que finalmente disuelven la comunidad quedándose con ella tres de los hermanos José Gaspar, Iker Javier y Miren Itziar que la dividen en tres viviendas.



























Jesusa Mallukiza Legarra con Julián Ibarluzea Gerrikabeitia el día de su boda, celebrada en un frontón de La Habana. Junto a ellos el sacerdote oficiante; Andrés Unzáin, el Cura Rojo de Mundaka
http://blog.aboutbc.info/2013/05/03/la-boda-en-la-habana-de-un-pelotari-amigo-de-hemingway-casado-por-el-cura-rojo-de-mundaka/


http://www.worldvitalrecords.com/person/Julian-Ibarlucea-Guerricabeitia/182188472-2000102
http://www.semillaseneltiempo.com/1.html

martes, 30 de diciembre de 2014

52.- VILLA DOLORES - ISPASTER

Muchos de los vascos que emigraron a América lo hicieron para trabajar de pastores, siendo Argentina uno de los países que más vascos acogió. Allí una vez que habían ahorrado un poco de dinero se compraban unas cabezas de ganado y de esta forma poco a poco iban prosperando. Uno de ellos fue Cristóbal Cobeaga que tras mucho esfuerzo y trabajo hizo fortuna. En 1872 se casó con Mª Josefa Ydoyaga Achabal (Ispaster 1841). El matrimonio, asentado en Mar Chiquita (Buenos Aires), tuvo cuatro hijos Cristóbal (25/4/1875), José María (21/8/1877), Dolores (1878) y Benito (21/3/1880). Cristóbal y Dolores siguieron con los negocios familiares, de José Mª no se sabe nada y Benito estudio medicina casándose con Felipa Alberdi con la que tuvo tres hijos: Juan Luis (1911-1978), María Concepción y José Manuel, este último falleció joven. En 1914 Benito pasó sus últimas vacaciones en Isparter ya que debido a una epidemia de gripe, él como médico que era ayudó a los enfermos pero fue contagiado por algún paciente y no pudo superar la enfermedad. Felipa al quedar viuda contrajo segundas nupcias con su cuñado Cristóbal. Se cree que la casa, también conocida como El Palacio en Ispaster, la mandó construir Benito como casa de veraneo ya que la familia en su etapa argentina vivía en Coronel Pringles (Buenos Aires). A su regreso de Argentina Felipa y Cristóbal se instalaron en San Sebastián. Felipa murió en un viaje de regreso de Argentina donde había ido a visitar a sus nietos, lo mismo que su marido Cristóbal que también había muerto en otro viaje a Argentina. La casa la heredaron Juan Luis como hijo mayor y Dolores “Lola” Alberdi (casada con Enrique Mocoroa) ahijada y sobrina de ellos. Lola murió también en un viaje a Argentina.

En la actualidad la casa está en venta y bastante deteriorada. Consta de dos plantas y de un ático en mansarda cubierto todo ello con tejado de pizarra en el que destaca el torreón situado en uno de sus ángulos. En una ampliación de la carretera perdió la verja original.
Información proporcionada en su mayor parte por Juan Felipe Cobeaga















Fotos antiguas: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.229813397074367.63203.228208983901475&type=3

domingo, 9 de noviembre de 2014

51.- RESIDENCIA OLÓZAGA - GETXO

La residencia Olózaga, también conocida como “casa rosada” o “casa encantada, fue mandada construir por José Olózaga Gallarreta (Gordexola 1847) en un solar comprado a Luciano de Alday en 1898. Este mismo año se presentó el proyecto realizado por el maestro de obras Francisco Ciriaco de Menchaca y las obras duraron algo más de dos años. José Olózaga era carpintero y estaba casado con María Eugenia Velázquez y Objío, natural de Santo Domingo (República Dominicana) a quien había conocido en Cuba, país al que había emigrado en su juventud con la esperanza de mejorar su situación personal.
La casa era habitada solo en época estival. María Eugenia había sido cantante de ópera y por su carácter, forma de vestir y maquillarse resultaba extravagante en el Getxo de principios del siglo XX. Además con cierta frecuencia improvisaba recitales nocturnos en la terraza alta de la casa que la condujeron a ser conocida como “casa encantada” o “casa de las brujas”. D. José falleció en Madrid en 1918 y su esposa tres años más tarde. Al morir sin descendencia la casa fue heredada por varios hermanos de María Eugenia que vivían en la República Dominicana y Nueva York. En 1927 fue adquirida por el matrimonio formado por Ramón Orendaín y Sarriegui (fallecido en 1932) y María Amann Martínez de las Rivas. Es probable que en estos años se realizara la reforma de  la zona de servicio para habilitar la capilla en el sótano del edificio, debajo de la terraza que precede la entrada principal de la casa.
Tras el fallecimiento de Dª María en 1948, sus herederos vendieron el palacio a Luis Malo de Molina y Soriano, casado con Dolores de la Riva Casanova, y a esta época pertenece el escudo que preside la fachada zaguera e hicieron algunos cambios en la otra fachada. Debido a la larga y reciente vinculación de esta familia ha motivado que esta residencia sea conocida y designada como Palacio Malo de Molina.
Finalmente en 1982 los cinco hijos del matrimonio vendieron el edificio al Ayuntamiento de Getxo y en la actualidad está ocupado por las áreas de Organización, Personal e Informática y Euskera tras la última rehabilitación del inmueble que culminó en 2011. El  Ayuntamiento ha respetado la distribución interior que la casa presentaba en el momento de la compra, sin embargo procedió a obras de limpieza y adecentamiento del exterior. De este momento data la tonalidad rosácea que presentan las fachadas y que ha dado lugar a que también sea conocida como “Casa Rosada”.
El edificio encierra algunas particularidades que le otorgan un carácter excepcional dentro de la arquitectura residencial de Getxo a finales del siglo XIX y, sobre todo, en el campo de las casas erigidas por los indianos en el norte de España en esos años y ha llevado a algunos a pensar que el proyecto pudiera haber sido realizado en Cuba o que Menchaca se replegó ante los deseos del matrimonio que, sin duda, debió contar con algún repertorio fotográfico o de dibujos para realizar este encargo .Por un lado resulta muy llamativa la concepción de una casa con semisótano y planta baja, así como la inclusión de un remate en terraza con una ligerísima inclinación hacia el patio para facilitar la evacuación del agua de las lluvias. Esta terraza está coronada por un pequeño torreón cuadrilongo que permite el acceso a la azotea. Esta distribución fue totalmente anómala ya que la mayoría de las residencias del momento se caracterizaban por la presencia de cubiertas de fuerte pendiente y estructura complicada. Los planos del proyecto presentan una vivienda organizada en torno a un patio central abierto, limitado por galerías de arcos de medio punto que daban paso a las distintas dependencias de la planta baja. Debido al clima húmedo de Getxo, una vez iniciada la construcción del edificio se colocó una cubierta acristalada sobre el patio, así este pasó a funcionar como hall iluminado con luz natural.
Otra particularidad es el empleo generalizado de baldosas cerámicas dispuestas en composiciones caprichosas ya que lo habitual era el empleo de maderas de calidad en los recibidores y habitaciones, de hecho solo se utilizaban baldosas en los cuartos de baño y algunas dependencias del servicio. Y por último, la configuración de la fachada principal con un cuerpo delantero flanqueado por sendas escaleras laterales con elegantes arranques de ritmo curvado y una terraza central, limitada por columnillas de fundición, ya que en la arquitectura vizcaína del momento era habituales los porches y las galerías.
El semisótano estaba destinado a dependencias del servicio. Por lo que se refiere al piso principal, el hall rectangular es el corazón de la casa y está rodeado por un pasillo que da paso al resto de las habitaciones, actuando como auténtico núcleo funcional de la vivienda. Por lo demás la ausencia de algunas dependencias como la biblioteca, el despacho o la capilla pueden explicar su finalidad como casa de descanso estival.
En la decoración hay algunos detalles llamativos como el diseño modernista de la puerta que comunica el vestíbulo con la escalera del sótano, así mismo en uno de los flancos laterales presenta un murete con sillería abujardada en la parte inferior y un remate de motivos avolutados entrelazados, donde se pueden advertir ciertos ecos de modernismo.
Pese a haber tenido varios propietarios a lo largo del tiempo y haber cambiado su finalidad doméstica por otra de carácter público ha permanecido prácticamente inalterada respecto al proyecto inicial.

Fuente: Libro “La Residencia Olózaga: Un ejemplo de la arquitectura de indianos en Bizkaia”de Maite Paliza Monduate editado por la Diputación Foral de Bizkaia en 1992















Plano de sección de la Residencia Olózaga (1898)
 Libro “La Residencia Olózaga: Un ejemplo de la arquitectura de indianos en Bizkaia”de Maite Paliza Monduate editado por la Diputación Foral de Bizkaia en 1992




Fotos interior: http://www.forasterarquitectos.com/blog/una-joya-exotica